Se quita la tapicería existente con cuidado para conservar los armazones. Se inspeccionan patas, costuras y encajes, y se identifican refuerzos débiles. Si es necesario, se refuerzan uniones y se repara o cambia alguna pieza de la estructura para garantizar estabilidad.
Antes de avanzar, se documenta cada componente con fotografías y medidas. Este registro facilita la reintroducción de piezas originales y evita discrepancias entre la madera y la tela durante el montaje final.
Selección de tela y patronaje
La elección de tela debe valorar resistencia al desgaste, facilidad de limpieza y compatibilidad con el estilo. Se prepara un patrón a partir de la plantilla original para mantener proporciones y simetría, y se corta la tela con margen suficiente para unir costuras sin perder línea.
Se verifica que el patrón aproveche la veta de la madera y el diseño del tejido. Se planifica la dirección de la fibra para evitar distorsiones en el resultado final y se pruebas de costura en un trozo sobrante.
Colocación y fijación final
Se colocan capas de espuma de densidad adecuada y, si corresponde, resortes o muelles para soporte. La tela se cose y se fija al armazón con puntadas ocultas y clavos ligeros, manteniendo tensado uniforme para evitar bolsas.
Se monta con cuidado, se comprueba que no haya arrugas y se ajusta el pliegado en zonas visibles. Tras completar, se limpian bordes y se realizan ajustes finales para lograr una apariencia limpia y duradera.

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