Todo comenzó cuando un carpintero local, con décadas de oficio, heredó un pequeño taller junto a su familia. Observó que muchas piezas dañadas contaban historias importantes y merecían una segunda vida sin perder su alma. Con el tiempo, decidió combinar técnicas tradicionales de restauración con un enfoque de conservación responsable, formando un equipo que entiende la madera, los tejidos y la piel como un solo marco de trabajo. Hoy, cada proyecto nace de una conversación con el cliente y se documenta paso a paso para asegurar consistencia y trazabilidad. En Madrid y Barcelona, este taller ha aprendido a adaptar métodos a estilos regionales sin perder el rigor técnico.